Virgen de Gracia

En la Iglesia de San Agustín encontramos una imagen icono de estilo bizantino, conocida como «Mare de Deu de Gracia» (Nuestra Señora de Gracia), pieza que tuvo gran devoción en su época.

Se considera que, dada la escasa tradición habida en España en esta clase de imágenes, el icono tenga su origen en Italia. Este icono se considera de finales del siglo XIII o principios del XIV. Realizada al temple sobre tabla, representa a la Virgen vestida a la usanza oriental (con un maphorion o velo), sujetando al Niño con su brazo izquierdo y la mano derecha apoyada en la rodilla del Niño. Este sujeta con un cordel la pata de un pajarillo.

El nombre de Nuestra Señora de Gracia le viene porque según cuenta la tradición hacia 1307, una vez levantado el monasterio, dos monjes agustinos salieron del cenobio con la intención de encargar una imagen de Nuestra Señora a algún artesano de la ciudad. En el camino se encontraron con un extranjero vestido de peregrino que les preguntó por su misión. Los monjes le explicaron que habían salido del monasterio con el encargo de comprar una imagen de Nuestra Señora, acto seguido el peregrino les entregó un icono de la virgen y les dijo: «DA VOBIS DE GRATIA» (Os la doy de Gracia), es decir gratis. Posteriormente la figura del peregrino se convertiría en un ángel por la piedad de los fieles.

A Santa María de Gracia se le atribuyó un origen milagroso por lo que alcanzó gran veneración

Al icono de Santa María de Gracia se le atribuyó un origen milagroso, algo muy importante para el desarrollo y prestigio del monasterio ya que alcanzó gran veneración en el pueblo y clases políticas.

En 1370 se construyó una primera capilla gótica sufragada por el rey de Castilla, Enrique II Trastámara, que sería renovada en 1962 y sustituida entre 1750 y 1754 por otra capilla de grandes dimensiones.

Cuando en 1836 fue reabierta la iglesia la antigua Cofradía de Nuestra Señora de Gracia devolvió el icono al templo. No sería hasta después de la Guerra Civil cuando la tabla se colocó en el altar mayor, en un retablo de piedra neogótico realizado en alabastro por José Justo Villalba.